Skip to content Skip to footer

Dolor crónico de espalda: ¿es efectiva la quiropráctica?

Según la OMS, el dolor se define como una sensación o experiencia sensorial desagradable, asociada o potencialmente asociada a una lesión tisular. El dolor puede estar asociado a daño en el tejido o no. A continuación, veremos qué ocurre cuando sentimos dolor a nivel neurológico, y por qué comprenderlo puede reducir la percepción de molestias en experiencias futuras.

por qué la quiropráctica no se centra en el Dolor crónico de espalda

La mayoría de personas acuden a la consulta quiropráctica acusando dolor de espalda. Sin embargo, y a pesar de obtener muy buenos resultados en el tratamiento del dolor, la quiropráctica no trata el dolor en sí, sino que optimiza las funciones del organismo liberando las interferencias del sistema nervioso a través de los ajustes vertebrales.

Los ajustes vertebrales permiten desbloquear las vértebras con restricción de movimiento y liberar las raíces nerviosas, lo que provocará que la información nerviosa fluya al 100% entre el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y el sistema nervioso periférico. Esta optimización de las funciones sistémicas tendrá un efecto sistémico global, no solo mecánico, y ayudará a gestionar y erradicar el dolor.

La ecuación es fácil: el sistema nervioso lo controla todo. Si lo optimizamos, todo mejora.

tratar el dolor de espalda en Barcelona

Andreu Fulquet, experto en quiropráctica en Bluezone Barcelona

¿el dolor crónico implica daños físicos?

La mayoría de las personas asumen que el dolor es un indicador de daño, pero como he comentado anteriormente, esto no siempre es así. El dolor no es una señal de entrada al cerebro, sino que es una señal de salida, es decir, que si se produce una lesión o un daño físico. Los tejidos envían información al cerebro sobre lo que ha ocurrido, pero esta señal no es de dolor como tal. Es el cerebro que, a partir de esa información y del contexto general, determina si nos hace sentir dolor y cuánto. El dolor es una estrategia de protección para que no uses la zona dañada y se recupere. Otro ejemplo interesante es el caso de las personas que tienen miembros amputados y sienten dolor justamente en partes concretas de la extremidad que les falta. Obviamente, estas zonas no están enviando información de dolor al cerebro porque no existen.

En la consulta quiropráctica, nos encontramos casos de hernias, protrusiones, degeneraciones discales o malformaciones óseas sin que estas personas presenten dolor. Y, al contrario, muchas personas con dolor crónico de espalda no presentan anomalías relevantes en las pruebas de imagen. Dolor no implica daño, ni daño implica dolor. La correlación es baja.

Otro caso interesante y común, es el de pacientes que presentan hernias discales con dolor y que al cabo del tiempo, aunque la hernia permanece, el dolor ha desaparecido. Tenemos que ir con cuidado con el lenguaje utilizado, porque las palabras mal usadas pueden fragilizar y empeorar la concepción que tiene el paciente de su cuerpo, lo que sin duda afecta al contexto y a la realidad que crea de sí mismo, aumentando el cortisol (estrés) y la experiencia dolorosa.

Cómo tratar el dolor crónico

El cuerpo tiene la capacidad de regenerarse y curarse por sí solo. No necesita nada, solo tiempo, descanso, movimiento y buena alimentación.

el cuerpo necesita tiempo para recuperarse

La primera recomendación que damos es confiar en la capacidad de recuperación del cuerpo. De hecho, y volviendo a las hernias, muchas de ellas se reabsorben solas con el tiempo, y aunque no lo hagan, no tienen por qué afectarnos en nuestro desempeño diario.

practica ejercicio

La segunda recomendación es el movimiento. La actividad física es la mejor terapia contra el dolor crónico de espalda. Las articulaciones se nutren gracias al movimiento. Muévete a lo largo de todo el día, y si trabajas sentado, haz pausas con movimiento cada media hora-45min. Escoge el tipo de ejercicio que quieras, esto será poco relevante mientras lo hagas y seas constante.

Sin embargo, algunos estudios muestran que el ejercicio de fuerza parece ser más efectivo que el cardiovascular a la hora de mejorar el dolor de espalda crónico. Hay algunos ejercicios que recomendamos para movilizar la espalda que son muy útiles pero la base de todo es el movimiento en general. El ejercicio es tan efectivo para mejorar el dolor porque cuando nos movemos reducimos la sensación de fragilidad. De hecho, el cerebro va perdiendo miedo, se va desensibilizando gradualmente, lo que permite asimismo que puedas moverte aún más y mejorar tu rango de movimiento articular. De hecho, parece ser que cuando nos movemos, se estimulan mecanorreceptores (receptores movimiento) y se bloquean nociceptores (receptores del dolor). Es decir, que a nivel neurológico el movimiento bloquea el dolor y al mismo tiempo lleva sangre y nutrientes a la zona afectada, acelerando la recuperación.

cuida tu mente

Y en tercer lugar, no todo es físico. La mente juega un papel destacado en el dolor. Multitud de estudios señalan como la ansiedad, depresión e insatisfacción laboral se asocian a dolor crónico de espalda. La parte psicológica o emocional es importante porqué afecta al cerebro y a como interpretamos la realidad, tanto la externa como la interna (lo que pasa en nuestro cuerpo). Tu percepción se convierte en tu realidad, y si crees que vas a empeorar, acertarás.
Técnicas como la modificación de creencias, mejorar el diálogo interior, mejorar la confianza, o la visualización positiva podrían ser interesantes, y junto al ejercicio físico y la quiropráctica pueden contribuir a mejorar el dolor, optimizar el funcionamiento del cuerpo, y pasar a un estado de salud y conciencia superiores.

Si logramos pasar del victimismo y las quejas a la PROACTIVIDAD, podremos tomar mejores decisiones para mejorar nuestro estado de salud y disfrutar de una mayor calidad de vida.